HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

¡Qué carajo! Este es el mensaje que nos deberíamos repetir cada mañana cuando suena nuestro despertador. Mi amigo y ex-socio R.R. lo hace, y le funciona. El poder de nuestra mente es prodigioso, mucho mayor de lo que nos podemos llegar a imaginar. El deporte es buena prueba de ello, y personalizado en la figura de Rafa Nadal, lo comprobamos con mucha mayor claridad. El estado de ánimo con el que nos enfrentamos a cada una de las actividades que realizamos a lo largo de nuestra jornada, nos da muchas pistas del resultado final que obtendremos. ¿Por que no repetirnos cada día, mientras desayunamos “HOY VA A SER UN GRAN DÍA”? ¿Qué mejor forma que convencernos que vamos a superar cuantos retos se nos presenten durantes las próximas horas, que vamos a disfrutar de cada minuto que pasemos con nuestros seres queridos? Ya lo dice el refranero español. “Todo es según el color del cristal con que se mira”. Pues adueñemos del cristal del optimismo, del vaso medio lleno, de la claridad. Las circunstancias se encargarán de oscurecerlo, pero no seamos nosotros los encargados de salir con el cristal sucio de casa. Y para recordarlo, no te vendrá mal, grabarte en el coche o en móvil alguna de las multiples versiones de este clásico. Yo tengo debilidad por la de

View Full Post

;

LA ENFERMEDAD DEL OPTIMISMO

¿Eres una persona optimista? ¿Tienes amigos optimistas? Si la respuesta es no, deberías “hacértelo mirar”. Dicho en términos médicos, tu pronóstico es reservado, tendiendo a grave. Una de las mejores recetas que existen en la vida para enfrentarse a ella es ser una persona optimista. Y sorpresivamente, os puedo asegurar que el optimismo es una “enfermedad” tremendamente contagiosa. Se contagia por vía oral, por vía respiratoria, por vía visual. ¿Nunca os habéis parado a pensar la negatividad que transmite esa gente que está todo el día quejándose y gruñendo? Siempre con el ceño fruncido, sin atisbos de sonrisa en su rostro, sin una palabra amable. Efectivamente, estoy hablando de los cenizos. Un tipo de personas de las que hay que huir e intentar sacar de nuestro día a día lo antes posible. ¿Sabéis por qué? Porque el pesimismo también se contagia. Son dos caras de una misma moneda. Un cenizo es capaz de arruinarte el día si te lo encuentras tomando un café. Del mismo modo, que un optimista, es capaz de hacerte sentir afortunado simplemente por estar respirando.  Por eso, queridos amigos, sacad la bandera del optimismo. El vaso siempre está medio lleno. Y observadlo. El optimista atrae optimistas, y el cenizo, atrae cenizos. Tu decides.